Friday, May 3, 2013

Ser adulto no es tan divertido


Buenas noches, amado Lector Escondido. ¿Es usted un adulto? Su gallardo porte me dice que sí, su estar leyéndome me hace dudarlo.

Ser adulto no es tan divertido, mi querido, no importa qué tanto le digan que lo es. Mienten.

Recientemente cambié de trabajo, de trabajar en una pequeña agencia de Marketing pasé a trabajar para Satán, o su equivalente en la tierra. Si usted, como yo, ha trabajado para Satán, sabrá que los horarios son largos y no hay viernes casual. Sin embargo, ya voy viendo lo que se siente empezar a ganar dinero como la gente. (Maldición).

Acabo de entrar a mi último mes de señoritadeveinticuatro y cada hora me voy acercando más a la mitad de mis veintes. IJ. Aunque cuando voy a restaurantes con la familia, los meseros se siguen refiriendo a mi como "la niña". e.g. ¿Qué va a querer, la niña? ¡LA NIÑA QUIERE UN MARTINI, RAUL!

Poco a poco he estado sintiendo el peso de ser numéricamente mayor, y digo numéricamente porque mis cachetes me hacen parecer como parte del elenco de Carrusel, en el 89, no en la actualidad. Mi querido Lector Escondido, ¿a usted le gusta ser adulto? ¿recuerda esos tiempo de nuestra juventud, cuando nos ibamos al Garage a bailar con pasos que aprendimos de las películas de John Travolta? (Piense en Saturday Night Fever no Battlefield Earth, por favor) ¿Recuerda, mi inseparable, cuando eramos jóvenes hace como media hora?

También está la cosa que soy un alma muy vieja y huraña atrapada en el cuerpo de una mujer (mujer, ew) de 25 que se ve de 12. De 16, si se pinta.

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